
Querido piojo, has llegado al cuarto de siglo.
Nos has tenido un camino fácil, han sido diferentes tus pelucas
y distintos los pelos por los que has paseado, pero sin duda alguna
todo ello ha merecido la pena.
Ahora eres un piojo saludable y con un gran corazón.
Es por todo ello que yo quiero desearte un feliz cumple cuarto de siglo
y decirte que gracias por cada segundo compartido. El conocerte ha hecho
que todo merezca la pena, sólo por cada instante de verte sonreír.
Te amo mi vida.