Ya no me queda nada que sentir...
sábado, 16 de junio de 2012
domingo, 29 de abril de 2012
Rituales
Debía tener unos once o doce años cuando escuché hablar de un ritual para hacer en San Juan... Aquello me llamó la atención y pensé que no tenía nada de malo probar.
Se trataba de coger una bolsa y mezclar algunos condimentos. No recuerdo bien, pero sé que llevaba algo de canela. Luego la quemabas y al día siguiente, al despertar el primer nombre que escucharas sería el de tu amor para la vida.
Yo que desde pequeña apuntaba maneras en esto del romanticismo, lo hice. Me preparé mi bolsita, la quemé y me desperté al día siguiente. Y escuché un nombre. Nuria. Pensé... vaya rollo de ritual. No conozco a nadie con ese nombre, no me voy a enamorar de una mujer. Recuerdo que con indignación se lo conté a una amiga y juntas nos reímos de tal situación.
Y ahora, doce o trece años más tarde, estoy en una tarde nostálgica de Domingo pensando cómo ha cobrado sentido todo. Que casualidad o no... mi vida se llama Nuria, y lleva unos cuántos años haciéndome feliz.
Cómo te echo de menos.
Se trataba de coger una bolsa y mezclar algunos condimentos. No recuerdo bien, pero sé que llevaba algo de canela. Luego la quemabas y al día siguiente, al despertar el primer nombre que escucharas sería el de tu amor para la vida.
Yo que desde pequeña apuntaba maneras en esto del romanticismo, lo hice. Me preparé mi bolsita, la quemé y me desperté al día siguiente. Y escuché un nombre. Nuria. Pensé... vaya rollo de ritual. No conozco a nadie con ese nombre, no me voy a enamorar de una mujer. Recuerdo que con indignación se lo conté a una amiga y juntas nos reímos de tal situación.
Y ahora, doce o trece años más tarde, estoy en una tarde nostálgica de Domingo pensando cómo ha cobrado sentido todo. Que casualidad o no... mi vida se llama Nuria, y lleva unos cuántos años haciéndome feliz.
Cómo te echo de menos.
sábado, 14 de enero de 2012
jueves, 8 de diciembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
Tal vez mañana...
Mañana empieza la nueva etapa. Me encantaría poder estar ahí contigo, congelarte entre mis brazos y secarte las lágrimas. Consolarte hasta quedarme sin aliento, asegurarte que todo saldrá bien. Que no te sientas sola, transformarte la situación y que no fuera una despedida sino una fiesta de inauguración, de las que me gustan a mí. Cambiar los adiós por un hasta luego, cualquier cosa que evite que todo te duela tanto. Dibujar sonrisas sin contemplaciones, construirte un mundo nuevo con todo lo que necesites, que no eches en falta a nada ni nadie. Tener una varita mágica y cambiarlo todo y a todos hasta donde estés tú. Aunque tantas veces me he desgarrado por querer estar en tus momentos y conformarme con tu forma de relatarlo. (Por cierto, lo haces tan bien que a veces has matado mi dolor con tus historias). Aunque eso significara aumentar mi lucha interior, perderme tus segundos, esos que nos miden la vida.
Porque no es que me haya convertido en una persona generosamente optimista, sólo que me duele verte llorar incontroladamente. Que a mí también los nervios me dan por reír, y que también a veces alguien ha robado mi queso.
Y aunque no pueda cambiar nada te ofrezco mi vida. A veces la locura la embarga y la nostalgia lucha contra las ganas de vivir. Tiene días malos pero también buenos. Amaneceres de abrazos y anocheceres de besos. Te ofrezco mi vida sin nada a cambio. Sin condiciones, porque no hacen falta... porque sé que mi vida está mejor en tus manos que en las mías.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Nos casamos!
martes, 15 de noviembre de 2011
Vuelo singular
Aproximadamente una hora de retraso. El vuelo lleno de ancianos y el embarque un mundo. Personajes de todo tipo... a mi lado un cura. Azafatas trabajando desde las 13.00 h, las cuales con cualquier pregunta mostraban su cansancio. Una señora les pide que le apaguen el móvil ya que no sabe hacerlo... todo esto por supuesto paralizando el embarque, y retrasándolo aún más. Las azafatas tampoco saben... (nokia sencillo de toda la vida). Les sugiero que quizás sea por arriba en un botoncillo, con mi intención de terminar con el calvario del embarque lo antes posible. ¡Bingo! Ahí era... El Señor Cura me dice: -¿Eres técnica? Yo: Noo señor... he tenido un nokia xD
Cuando ya parecía que casi terminábamos... aparece una doña recién operada de la cadera cuya maleta pesaba lo suficiente como para que la azafata pidiera ayuda a otra diciendo:
- Ayúdame porque esta maleta pesa un quintal...
Descojone mío personal. Después de 50 minutos de embarque conseguimos despegar. No tiene precio la cara de una azafata en concreto que ante cualquier petición... resoplaba. Cierto es que si el timbre de azafata no sonó mil veces... miento. Hasta a mí me molestaban.
Uno de los vuelos para recordar...
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